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Noticias Nacionales y Locales
Noticias a lo largo de la historia

Lleva cicatrices en los ojos, tiene 16 años y con 13 recibio su primer cliente en un burdel de Bombay. Amrita jamás había levantado la mirada más allá de los socavones de su aldea nepalí de Lanjung, pero las unas pintadas y la gena pegada al pelo “ayudaron” en su primer encuentro.

Amrita fue vendida por un pariente de la familia por 3.000 rupias (unos 100 euros) en el barrio de Kamatiputa, y alojada en un tugurio bajo llave sin más tratos que una bombilla pergada al techo. Más tarde llegarían los golpes para amansar el género, el adistramiento para recibir con una sonrisa, las barras de labios por decenas y los perfumes. Según UNICEF, la prostitución que recala en los mercados del sexo afecta a 10 millores de menores en el mundo y cada año un millón más se suma a la desgracia. Un negocio que constituye la tercera fuente de ingresos después del tráfico de drogas y de armamento.

Mientras en el sudeste asiático se subastan vírgenes entre orquídeas y sonrisas, el placer en Bombay se presenta enjaulado para hacerles más difícil la huida. Amrita está siempre disponible. Es dócil y obediente como todas. Nada más perfilar sus cejas y estirar su sari, se asoma por uno de los ventanales para que una clientela de saldo elija desde la distancia. Pan y circo a buen precio. Cerca de diez mil niñas son secuestradas y vendidas anualmente para violar el sexto mandamiento en stos oasis del amor que urbanizan de placer las “áreas rojas” del subcontinente y a cambio de unos salarios que no van más allá de la mera imaginación.

Oferta. Demanda. Mercado… A la vez que los parientes poberes del continente parecen querer competir en edad y pecado con el menú sexual, los lábios de Amrita siguen pintados de carmín y apuntando hacia el calor de las aceras en las calles de Bombay. Amrita no pudo escapar a su belleza y en la aldea de Lanjung hace tiempo ya que se quedaron sin doncellas.