
Agustina de Aragón: Fue sin duda Agustina de Zaragoza una de las figuras más representativas de la resistencia del pueblo aragonés contra las tropas francesas durante la Guerra de la Independencia. Su popularidad a partir del episodio del Portillo fue enorme, convirtiéndose en el gran símbolo hispano ante el ataque de las tropas napoleónicas. Agustina nació en Reus, falleciendo en Ceuta, en el año 1857. En el mismo año el Ayuntamiento zaragozano acordó trasladar su cuerpo, medida que no se llevó a cabo hasta 1870, descansando sus restos primero en el templo del Pilar y después, definitivamente, en la iglesia de Nuestra Señora del Portillo.
El 15 de junio de 1808, los franceses forzaron las entradas a la ciudad por la zona de Casablanca, intentando penetrar en Zaragoza entre las puertas del Carmen y del Portillo y en medio de un intenso ataque artillero, cerrándose el cerco por diversos puntos de la ciudad. El gran asalto del 2 de julio se centró, entre otras zonas, en el Portillo, donde la batería allí dispuesta había ido perdiendo uno a uno sus defensores. Fue entonces cuando hizo aparición la heroína, que tomando la mecha de las manos de un moribundo, disparó el cañón contra los atacantes, consiguiendo su retirada. Es este hecho el que inmortalizó Goya en su serie de los Desastres de la Guerra*, con el grabado titulado ¡Qué valor!, en el que aparece la joven Agustina junto a la pieza de artillería disparada.
Clara Shumann: Nació en Leipzigstudió música desde una edad muy temprana, con su padre, el profesor de piano y pedagogo musical Friedrich Wieck. Desarrolló una brillante carrera de intérprete desde los trece años hasta su matrimonio con Robert Schumann, una unión inicialmente desautorizada por su padre, que se celebró en 1840 por orden judicial. Luego continuó componiendo e interpretando, pese a tener y criar siete hijos. Acompañó a su marido en varias giras que sirvieron para extender su fama —y la de Robert Schumann— fuera de las fronteras de Alemania. Su valía como intérprete la adquirió tocando las obras de Bach, Mozart, Beethoven y contemporáneos como su marido o Brahms.
Johannes Brahms conoció a la pareja en 1853, cuando contaba veinte años, y estableció con Clara una amistad que perduró toda su vida. Ese mismo año conoció Clara al violinista Joseph Joachim, que desde entonces la acompañó con frecuencia en sus conciertos.
Robert Schumann murió solo tres años después, y Clara acentuó su amistad con Brahms, de quien acabó siendo la principal consejera e inspiradora. Sin embargo, no perdió la pasión por la música de Robert, que siguió representando el núcleo principal de sus conciertos. Con ese programa viajó a Londres repetidamente desde 1865, tras una visita poco exitosa en 1856. En 1878 fue nombrada profesora de piano en el Conservatorio Superior de Fráncfort, donde impartió clases hasta 1892, principalmente de técnica interpretativa.



